Un inmenso techo gris
cubre la tarde
como si el universo
como si el universo
hubiera traspasado el cielo
de esta casa nuestra
y abrazara la ciudad
¿donde el azul
que ayer nos amparaba?
Miro
el árbol desnudo
que despliega hacia lo alto
todas a una sus ramas negras
tan bellas, tan llenas
de vibrante oscuridad
y el negro espejo del río
en que cae la tarde
y los semáforos rojos
que cuelgan de los árboles
como frutos de invierno
y de mirar
no me canso y no sé
realmente yo no sé
y si supiera
sería mi saber tal vez ofensa
en este paisaje oscuro
de tan lejano hogar
cumplida presencia
