Asier - Quiero hacer un barquito (tenemos un pequeño mar sobre la mesa)
yo - Vale, puedo ayudarte (tomo un trozo de plastilina y le muestro como puede hacer)
Asier - Ahora podemos meter una persona, dos personas o infinito personas ...
Yo - No se pueden meter infinito personas ...
Asier - ¿Porqué?
Yo - Porque infinito quiere decir interminable o incontable, y las personas se terminan de contar alguna vez
(hago mientras tanto el símbolo de infinito con un rollo de plastilina y le muestro
Yo - ¿Ves? -recorro el símbolo con el dedo- si fueras muy chiquito y te pusieras a caminar por el infintio,
nunca se acabaría ..
Ane -(Que está muy atenta) hay que tumbarlo para que sea un infinito, sino es un ocho cualquiera.
Al ratito Asier necesita material para otra txalupa
Asier - ¿Puedo romper el infinito?
Yo - ¿Es para usarlo para otra cosa?
Asier - Si
Yo - Vale, entonces lo reciclamos
Asier - ¿que es reciclar?
Yo - Usar para otra cosa
Asier - Ah, vale¡. ¿Puedo romper el infinito?
La sensación de que Asier no había entendido la diferencia entre reciclar y romper, se quedó abierta en mí y esa misma noche recogí de la basura papel de un "destructor" de documentos para hacer un mar y así poder experimentar la diferencia entre destruir y reciclar.
Hicimos nuestro mar y desde entonces,"el infinito" se me ha quedado dentro como una pregunta que abrazo. En este tiempo me he dado cuenta de que los vínculos que importan, son un infinito, porque se basan en la reciprocidad; que el infinito es el camino que media entre la persona madura que hoy somos y el niñ@ que fuimos anteayer, en la medida de que seamos capaces de mantener abierto el diálogo; el infinito representa también el compromiso de despejar el camino para que este aspecto de nosotros mismos pueda expresarse. No sé como he podido vivir sin el infinito antes de ahora, y desde entonces el infinito añora a menudo mis poemas, es más, yo creo que los poemas han empezado a aflorar porque tienen un infinito que expresar. El infinito es lo que no está calculado en nosotros y lo que es incalculable. También marca el lugar que no ha pisado la memoria. El infinito es un símbolo que corresponde a las matemáticas espirituales o del alma. Ahora sé que en una txalupa tal vez no entren más de tres o cuatro personas, pero todas ellas pueden llevar dentro infinitas posibilidades de cosas finitas e infinitas. El infinito es el oculto lugar de donde surgen las metáforas verdaderas. Como prueba, un mar infinito.